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Introducción
Para el pediatra de atención primaria el segui-
miento periódico del niño en los exámenes de
salud, y su exploración ante cualquier cir-
cunstancia patológica, lo convierte en el
mejor conocedor de su crecimiento, desarro-
llo y estado de nutrición. Entendiendo bien
la fisiología y evaluando la progresión indivi-
dual en el tiempo, dispone de la mejor herra-
mienta para detectar precozmente cualquier
desviación de la normalidad.
En nuestra sociedad, determinados hábitos
han propiciado la tendencia a la sobrenutri-
ción y obesidad de la población infantil, con
la consiguiente predisposición a padecer en la
edad adulta enfermedades nutricionales (obe-
sidad, hipertensión arterial, aterosclerosis).
Pero también se sufre desnutrición como con-
secuencia de alimentación inadecuada en
cantidad y/o calidad (malnutrición primaria)
o por procesos orgánicos que desencadenan
un balance energético negativo (malnutri-
ción secundaria).
Causas de retraso del crecimiento
y malnutrición
Para delimitarlo conceptualmente, se deno-
mina retraso del crecimiento o desmedro a aque-
lla situación clínica en la que el niño deja de
progresar respecto al ritmo esperado para su
edad. Como consecuencia surge la malnutri-
ción considerada como la expresión clínica de
un fallo del crecimiento mantenido que se
traduce en la alteración del tamaño y compo-
sición corporales
1
.
Causas primarias o ambientales. Obedece a
la ingesta insuficiente o inadecuada de ali-
mentos, que generalmente se asocia a circus-
tancias desfavorables del entorno del niño
tanto ambientales como psicosociales:
a) Errores en la alimentación por defecto de
técnica (frecuencia desordenada, alimen-
tos hipocalóricos, biberones mal prepara-
dos).
b) Alteraciones en el establecimiento del
vínculo madre-hijo y en el desarrollo de la
conducta alimentaria del niño. El proceso
de creación de hábitos alimentarios se ini-
cia en el periodo de total dependencia de
recién nacido y se culmina en la autono-
mía de la adolescencia; en él, es determi-
nante la actitud de los padres para que los
chicos desarrollen correctamente los
mecanismos de control del apetito y, por
tanto, de la aportación de energía, al ser
capaces de reconocer sus sensaciones de
hambre y saciedad. Los padres deberían
enseñar al niño a comer variedad de ali-
mentos sanos y dejarle en todo momento
el control de la cantidad
2
.
c) La marginación social, la pobreza e igno-
rancia aseguran una alimentación insufi-
ciente. Éste es un problema que se ha ido
acrecentando en los últimos años con la
inmigración de familias desde países
pobres, con desastres naturales y políticos,
que se incorporan a nuestra sociedad en
condiciones precarias, y que requiere una
implicación sanitaria y social prioritaria.
Valoración del estado nutricional
Cecilia Martínez Costa y Consuelo Pedrón Giner
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