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Protocolos diagnósticos y terapéuticos en dermatología pediátrica
Dermatología basada en la evidencia
Dermatología basada en la evidencia
R. Pedragosa, U. González
«L’Ars Medica» se basa en tomar decisiones clínicas, aparentemente idóneas, pero sin un funda-
mento científico que las avale, porque proceden del recuerdo de los primeros estudios universita-
rios, de la autoridad académica, la tradición, el sentido común, o el «oficio». Priva, entonces, la
experiencia y la intuición, y puede crearse una atmósfera de incertidumbre personal, que se com-
partirá, o no, con otros profesionales. Por «experiencia» podríamos entender el conjunto de cono-
cimientos y vivencias que se han ido adquiriendo y acumulando a lo largo de toda la vida. La
experiencia es un aspecto importante, necesario e imprescindible en la vida profesional de toda
persona, que se debería evaluar sistemáticamente (evidencia basada en la experiencia) pero, aún
y así, no debe primar sobre la evidencia externa, aunque si sería conveniente saberla integrar a la
información procedente de la investigación clínica sistemática.
Cuando en 1972, Archie Cochrane afir maba:
«Con toda seguridad, puede criticarse a nuestra profesión porque no hayamos organizado un
resumen crítico, por especialidad o subespecialidad, adaptado periódicamente, de todos los
ensayos clínicos controlados que son relevantes», estaba manifestando lo que la sociedad mé-
dica reclamaba desde hacía muchos años: un cambio de actitud en el ejercicio médico cotidia-
no. «Es necesario fundamentar la práctica clínica diaria con hechos probados científicamente»
(«evidence»), y no con hechos que no necesitan pr obarse («evidencia»). Y estos hechos vienen
dados por los ensayos clínicos. En tor no a esta idea se formalizó un grupo de trabajo (Evidence-
based Medicine Working Group) que empezó a publicar, en 1992 numer osos artículos de opi-
nión que constituyer on la ideología de este movimiento médico crítico, que cuestiona la medi-
cina dogmática, y que se preocupa en impartir el ejercicio pr ofesional en hechos demostrados.
Así nació el concepto de Medicina Basada en la Evidencia (M.B.E.) cuya importancia y trascen-
dencia se ha r eflejado posteriormente, en la literatura médica, hasta el punto que en España,
Medicina Clínica le ha dedicado un número monográfico. Uno de sus objetivos primordiales es
identificar, analizar, seleccionar, r ecopilar y comunicar los ensayos clínicos relevantes porque,
de este modo, se contribuirá a disponer de la mejor evidencia clínica científica posible, porque
procederá de una investigación clínica garantizada.
Se trata, pues, de un concepto integrador y no excluyente tal y como insinúan los detractores de
la MBE. De acuerdo con Pozo Rodriguez, «la M.B.E no trata de ser un recetario y, de hecho,
puede completar, pr oporcionando un buen instrumento para la gestión del conocimiento clíni-
co, pero no r eemplazar, la práctica clínica individual».
Sin embargo, la falta de tiempo, el cansancio, el acúmulo de información a gran velocidad, la
dificultad de acceder y seleccionar todos los conocimientos nuevos por desconocimiento o por
bar reras idiomáticas, o por no poder seguir una formación continuada apropiada, constituyen
un agobio científico personal que en muchas ocasiones deprime, por imposibilidad de asimila-
DERMA BASADA 6.5
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